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Baltimore, en West Cork, se ubica en la punta sur de Irlanda, en la bonita costa del suroeste, más o menos, a mitad de camino entre las turísticas ciudades de Dingle y Kinsale. Algo alejada de las rutas turísticas, Baltimore ha mantenido el sabor tradicional de un pueblo pesquero. No hay centros comerciales, pero si muchos alojamientos de alta calidad y sitios estupendos para comer y tomar algo. De un extremo al otro del puerto natural, se diseminan las Cien Islas de Carbery, que incluyen las encantadoras Cape Clear, Sherkin y Heir, a las que se puede llegar en ferry desde el muelle.
La historia de Baltimore ha estado siempre marcada por el mar, tanto que en 1631 gran parte de sus habitantes fueron secuestrados por los piratas para nunca volver, fue durante el Saqueo de Baltimore. El castillo de Dún na Séad (la fortaleza de las Joyas) de la que el pueblo toma su nombre irlandés, fue también saqueada por los invasores más de una vez a lo largo de su larga historia. Afortunadamente, el pueblo se recuperó de estos contratiempos y consiguió que los laberintos de calas y ensenadas, que un día fueron refugio de piratas, se convirtiesen en lugar de recreo de navegantes de una índole mucho más pacífica.
Actividades de agua como, vela, pesca, buceo y avistamientos de cetáceos, son las que atraen a gran parte de los visitantes de Baltimore y las Islas. No obstante, hay también una gran oferta para los que no quieran abandonar tierra firme, en el pueblo y en los espectaculares paisajes que los rodean. Así que al final del día, en los restaurantes y en los bares, los marineros de agua dulce se mezclan con los que han pasado el día en el mar, o quizás, debajo del mar.
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